¿Se oculta Dios? Marcos 15:24-39

 

Margaret Manning escribió: "alguna vez te has preguntado ¿por qué Dios no es más obvio? Muchos levantan esa pregunta en muchos contextos y maneras diferentes. Como cuando las oraciones parecen no hallar respuesta: ¿Por qué ese silencio de Dios? O cuando nos golpea una tragedia: ¿por qué Dios permite esto? O cuando escuchamos del inmenso número de personas que aún no conocen a Cristo, ¿por qué Dios no hace algo más obvio para atraerlos hacia él? Y cuando la evidencia parece contradecir la Biblia, ¿por qué Dios no les da a todos simplemente una señal? El famoso ateo Bertrand Russell dijo una vez que si al morir resulta que Dios existe, le dirá: “Dios, no nos diste evidencia suficiente.” 

Algunos sugieren respuestas: es que Dios busca que crezca tu fe, o es tu pecado que te impide verlo más, o es que Dios sabe cuánto es lo que en realidad necesitamos ver. Muchos cristianos se refugian en que Dios habló en el pasado y que la Biblia es el fiel registro histórico de ello. Los ateos sin embargo toman el silencio de Dios como justificación para ser ateos. Por lo que cabe preguntarnos ¿si el único lugar para escuchar a Dios es en el pasado? ¿Está Dios hablando hoy? ¿ha dejado Dios algún testimonio contemporáneo de su presencia y de su actividad para el mundo de hoy? Para quienes anhelamos ver a Dios en la hora más oscura, puede que no lo hallemos en lo dramático o victorioso, ni en lo milagroso o espectacular. En vez de eso, podríamos hallarlo en el lugar menos esperado: en un banco de la iglesia, en una cama de hospital, en un matrimonio hecho añicos, en la mesa de la comunión, en una vieja canción de himnario, en la fiel compañía de otros levantándonos las manos cuando ya no podemos hacerlo por nosotros mismos.  Un oficial romano, consiguió verlo, al pie de una cruz.

DIOS EN UNA CRUZ, ¿qué más escondido que eso, y qué más obvio que eso?

Las paradojas de Dios, el Dios de la cruz, el Dios de las tinieblas del mediodía. Tan oculto. Tan evidente. Muchos presenciaron la muerte de Jesus, solo uno realmente lo vio, y exclamó "¡este hombre verdaderamente era el hijo de Dios!".

Por primera vez en Marcos, un ser humano confiesa que Jesús es el Hijo de Dios. Pero no es uno de los suyos quien aparece confesándolo...qué inesperado lugar para semejante confesión. Está desnudo, destrozado, destituido, desahuciado, muerto y sin embargo - este hombre era el Hijo de Dios. ¿Cómo es posible que la fe aflora en la peor de las circunstancias imaginables? Como dice Phillip Yancey, los discípulos aprendieron que cuando Dios parece más ausente, puede hallarse más cerca que nunca, cuando Dios parece más impotente puede ser más poderoso que nunca. DIOS EN UNA CRUZ, ¿qué más escondido que eso, y qué más obvio que eso?  Aquella fe nació en circunstancias que parecerían ser por mucho las menos indicadas. No descartes tan rápidamente a Dios. Cuídate de saltar a conclusiones demasiado temprano o antes de tiempo, pues con Dios nunca se sabe. Lo débil de Dios es más poderoso que lo fuerte de los hombres, y la necedad de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres. Lo que parece su derrota no es sino su victoria, y lo que parece su vergüenza no es sino su gloria. DIOS EN UNA CRUZ, ¿qué más escondido que eso, y qué más obvio que eso?

Aquella fe brota del corazón del mismísimo verdugo de Jesús. Las paradojas de Dios. El que más lejos parecía estar de Jesús, lo encuentra. Dios ira tras nosotros sin importar cuánto corramos, y en realidad está más cerca de lo que imaginamos. Muchas veces hablamos del ocultarse de Dios, necesitamos hablar mucho más del evidenciarse de Dios. Aún entre nosotros mismos, si pudiéramos preguntar por testimonios de nuestra propia experiencia con Dios, escucharíamos historia tras historia acerca de cómo Dios nos encontró en el lugar en el que menos hubiéramos imaginado que lo haría. En palabras de Francis Thompson, Dios es el galgo del cielo, y él irá hasta las mismísimas puertas del infierno tras de cada una de sus ovejas. 

El mundo parece estar hoy más convulso que nunca, por lo que muchos toman por lejano y ausente al Único que ha probado vez tras vez estar más bien muy cercano y presente, especialmente cuando la oscuridad parece más imponente. La verdad es que con Dios nunca se sabe, pues cuando parece más ausente capaz que es cuando más activo esté.

Dios en una cruz, ¿qué más escondido que eso; qué más obvio que eso?